Historias sin fundamento
Pensamiento: 1- Capacidad que tienen las personas de formar ideas y representaciones de la realidad en su mente, relacionando unas con otras. 2- Sitio imaginario en el que se guardan las ideas formadas por la mente. Efímero: que dura poco tiempo
jueves, mayo 26, 2011
13 ☆ ¿Por donde empezar?
miércoles, mayo 04, 2011
12 ☆ Et cela faisait vingt ans que.....
viernes, abril 22, 2011
11 ☆ -20º
jueves, diciembre 13, 2007
10 ☆ Pequeñas conversaciones
- ¿Humanos? no me vengas con cuentos de niños
- ¿Eso es que no crees que existan?
- Como historias para antes de acostarse están bien, pero no son más que eso: historias
- Vaya..... entonces no veré nunca uno....
- ¿Ver uno? ¡¿Y para qué quieres verlos?! si su aspecto es tal y como se narra en los cuentos antiguos, son gigantes que miden más de trescientos filords* y que se arrugan y marchitan con el paso del tiempo. ¿Para qué querría alguien ver un ser parecido? Es una suerte que no existan.
- Pero quizás vivan más allá del bosque.....
- ¿Más allá del bosque? ¿donde acaba la tierra cultivable y el aire respirable lleno de oxígeno? No me hagas reír. Esa zona está deshabitada, ningún ser sobreviviría allí más de uno o dos días.
- Quizás se hayan acostumbrado a ese hábitat.
- pero a ver, ¿acaso has visto tu alguno?
- no, pero....- Pues ya está! No has visto ningún humano en tu vida, por tanto no existen. Hace millones de años algún viejo gnomo inventaría a estos seres para poder dormir a sus tataranietos por las noches.
sábado, mayo 05, 2007
receta -- Brownie de chocolate
80 gramos de mantequilla
150 gramos de chocolate negro (ojo! para fundir)
2 huevos
200 gramos de azúcar
90 gramos de harina
50 gramos de nueces o avellanas (consejo: añadir una pequeña cantidad de almendras molidas y dejar las nueces poco troceadas)
Preparación
- Calentar el horno (170º )
- Fundir el chocolate y la mantequilla en el microondas o al baño maria. Dejar enfriar un poco
- Batir los huevos (batir la clara separadamente opcional)
- Añadir el azúcar y la harina (poco a poco y removiendo todo el rato, para que no queden grumos)
- Añadir el chocolate y la mantequilla fundidos (remover antes de verterlo en el bol con la mezcla, porque al dejarlo reposar quedan separados)
- Añadir las nueces, avellanas, almendras etc (los frutos secos, vamos)
- verter en un bol previamente untado con mantequilla. Vigilar que quede aplanado (no hace falta que este perfectamente plano, sólo que no queden nueces por encima)
- Introducir en el horno a 175 º , 35 minutos
Una vez hecho, dejar enfriar y reposar un poco antes de comerlo! acompañado con helado queda buenísimo!
sábado, diciembre 30, 2006
09 ☆ Amigos imaginarios
Capítulo 1
A todos los niños les gusta jugar. Pero en muchos de sus juegos necesitan a otros niños que jueguen con ellos. El recreo es el sitio idóneo para realizar esos juegos: un gran espacio donde hay muchos compañeros con quien jugar. Pero todos sabemos que hacer amigos no siempre es fácil, y a algunos niños les cuesta más que a otros. Mario es uno de esos niños. Le gustaría jugar a piratas y, junto con el resto de la tripulación, surcar el patio en busca de tesoros escondidos. O ser un delincuente peligroso perseguido por la justicia en el Far West. O ser el protagonista de una de las series de dibujos que cada mañana ve en casa antes de ir a colegio. Pero para todo eso necesita alguien que grite con él: Al abordaje!!, que le persiga por el Far West o que haga de malo malísimo de su serie favorita.
Por esas razones Mario creo su amigo imaginario: es más bajito que él, de color lila clarito y puede saltar el doble que cualquier persona normal. Odia las mates (como él) y plástica es su asignatura favorita. Siempre escucha a Mario y cree que todo lo que hace es genial. Su nombre es Pedro.
- Es el mejor amigo que tendré nunca! – piensa Mario
Mario y Pedro se van a dormir pronto, puesto que los papás de Mario son estrictos con los horarios. Pero Mario se hace el dormido hasta que oye la puerta de sus padres cerrarse. Entonces enciende la luz de la mesita de noche y lee a Pedro sus tebeos favoritos (que siempre gustan a Pedro).
sábado, junio 17, 2006
08 ☆ Princesa
Marta solo tenía dos amigas: Ana y Mía. Siempre había sido una chica muy social, pero hubo un tiempo en que parecía que para los demás no importaba su simpatía, sólo su redondeada carcasa exterior. Lo pasaba mal. Miraba a su alrededor y todas eran perfectas. Pero ella no, la ropa no le quedaba igual, ni la gente se giraba al pasar ni tenía tanto éxito entre los chicos. Decidió acabar con su angustia y cambiar. Mucho ejercicio y comer más sano. Y la cosa tuvo resultados: todo el mundo se lo notó en tres semanas. Entonces pensó: ¿porqué tengo que esperar otro mes para ser un poco más perfecta?
Buscó un atajo. Una amiga le presentó a Ana y a Mía. Al principio las miraba con desconfianza. Ana no le caía especialmente bien (era tan difícil aguantar un día entero sin comer!). Con Mía todo era mucho más fácil: todos sus atracones carecían de importancia. Casi sin darse cuenta, Ana y Mía se habían instalado en su vida sin intención de irse. Sus amigos empezaron a mosquearse: ya no quedaba con ellos, ni les llamaba, ni hablaban. ¡Pero es que tenía que dedicar tanto tiempo a sus nuevas compañeras! Cada mañana se levantaba con ilusión, para ver cuánto había perdido durante la noche (os puede parecer increíble, pero se pierde peso durmiendo). De esa primera acción dependía todo su día: si había perdido mucho peso respecto al día anterior, se merecía un premio y se quedaría a comer en casa o quedaría con los amigos. Si había ganado peso tocaba ayuno total y haría ejercicio hasta quedar extenuada. Los últimos cinco años de Marta se habían reducido a premios o castigos
Quería acabar con todo eso pero no podía. Había superado de sobras la meta que se marcó en un primer momento, pero no era suficiente. Nunca lo sería. Los que antes se reían con ella la tomaban por enferma, por loca. No veían lo infeliz que era, nadie la ayudaba a salir de ese gran pozo sin fondo en el que estaba cayendo. Pedía a gritos que la ayudaran a salir pero no querían oírla. Al final, su enfermedad se la tragó por completo.
Dedicado a todas las que luchan día tras día. Espero que algún día lleguéis a ser princesas.
No está de más escuchar a los demás de vez en cuando.